Los argentinos debemos estar satisfechos (aunque cautelosos) de las decisiones tomadas los pasados 30 de junio y 14 de julio por el Consejo de la Magistratura, de auditar el funcionamiento de la Justicia federal. Ante todo, cabe remarcar que lo ocurrido no constituyó un hecho aislado: la Corte Suprema de Justicia ya había reforzado las funciones del Consejo al ordenar la auditoría de los juzgados del trabajo y clarificó así las facultades del mismo Consejo. Este órgano asume sus responsabilidades con pleno vigor, frente a un contexto social de hartazgo generalizado: una sociedad que se siente ya objeto de burla ante hechos de corrupción que lindan lo grotesco. Es por eso que el pedido de auditoría al Consejo no proviene sólo de nuestra iniciativa como organizaciones de la sociedad civil vinculadas al ámbito judicial y encabezadas por el Colegio de Abogados de la ciudad, sino también de otras organizaciones que representan los más variados intereses y que, en definitiva, permiten que ...